Albert Torras

DESASOSIEGO OVOIDE
El mito del eterno retorno en la obra de Mayra Lagunes

La pintora jalapeña Mayra Lagunes se formó en la Facultad de Artes plásticas de la Universidad Veracruzana. Ha sido docente en numerosas instituciones de este estado. Actualmente radica en Barcelona, donde ya ha expuesto en varias ocasiones. Siendo socia y colaboradora de MEXCAT, su obra ha podido verse en Casa Mèxic Barcelona, en la Galería Setba y también en la Galeria Contrast. Es poseedora del Premio Art Jove 2010 del Col·lectiu d'Artistes de Sants. Durante el mes de febrero, la exposición "Sueños prehispánicos" de Mayra Lagunes puede verse en el Consulado de México en Barcelona (Pg. de la Bonanova, 55)

Desde hace años, Mayra Lagunes se prodiga en la Ciudad Condal con una evolución constante, fruto de su evolución artística y de su experiencia vital. La maternidad, que en Barcelona ya ha conocido tres veces, ha ido haciendo mella en su obra. Es por ello que el cuerpo, la naturaleza, la inocencia de la infancia, y otros elementos que forman parte del concepto de la familia, de las relaciones interpersonales, y de la mística del cuerpo, han ido copando desde hace una decena de años las colecciones presentadas.

Conocíamos la Mayra Lagunes que usaba técnica corpórea y registro para mostrarnos la contorsión de su propio cuerpo sobre el lienzo, en una danza macabra de tintes negros y cafetosos, donde el cabello adquiría la textura del petróleo, de su última exposición "Enraizados en el agua". Conocíamos también las piezas, algunas de ellas recuperadas ahora, con las que se llevó el Premio en 2010, en la que Mayra quedaba atrapada en un mundo onírico de pensamientos ancestrales, en que se nos mostraba un espacio mítico, donde la inocencia de la juventud se entremezclaba con el acecho del descubrimiento. Un descubrimiento que era, a la vez, violación de su espacio sagrado, pérdida de la virginidad y pureza del espíritu, renuncia a la lucha, decadencia y finalmente, una muerte previsible.

En las obras que forman parte de esta exposición "Sueños prehispánicos", nos topamos con una visión mitológica del mundo de nuestros ancestros, en que la inocencia de niños y seres casi embrionarios conviven en un entorno simbólico donde los nidos, los huevos, el maíz y otros símbolos se representan a la vez en recuerdo de la Arcadia perdida. El nido, representación del hogar, del sustento, la protección y el lecho materno, comparte protagonismo con aquello que da vida: el maíz. Al mismo tiempo intuímos los sacrificios como ofrecimiento a los dioses del cielo y del inframundo, y nos deleita con el juego entre la inocencia perdida y el futuro oscuro de una conquista sangrienta que siempre acecha.

Son los "Sueños prehispánicos" los que, con piezas de nueva factura -donde el huevo como ser primigenio alcanza la condición de deidad- mezclados con piezas ya conocidas de la autora, los que nos devuelven cierta esperanza en el futuro. Los seres ya traumatizados por su futuro incierto y que formaban parte de la colección del 2010, ahora adquieren un nuevo protagonismo. Los niños que se balanceaban sobre ramas de árboles a punto de quebrarse, y precipitarse a un vacío desolado, disponen ya de aquella esperanza perdida. La imprescindible presencia del nido protector, de los huevos del eterno retorno, de los colores nuevos que llenan una paleta -la de Mayra- hasta ahora de una infinita gama de grises, negros y cafés mortuorios... todo ello nos reafirma en la sintaxis de una pintura que es, como la vida misma, evolutiva, constante y a merced de nuestros designios.

En definitiva, la cosmogonía de Mayra Lagunes nos recuerda, hoy, en Barcelona, de donde venimos y hasta donde queremos llegar. Muchas felicidades por esta trayectoria que no cesa.

Albert Torras
Escritor y coleccionista
Barcelona, 2016

Ramon Casalé

MAYRA LAGUNES. LA METAFÍSICA DE LA PINTURA

"El fulgor de la pura oscuridad.
Sólo el negro, que apaga el ruidoso bullir de los colores
y encuentra en el silencio de la noche más clara
el esplendor de la luz.
Pintura que es un fuego que todo lo consume
y que todo lo niega,
para afirmar lo único que importa"

José Corredor-Matheos, El don de la ignorancia. 2006

La pintura es una de las técnicas artísticas que mayores posibilidades ofrece de expresarse plásticamente, sobretodo porque permite mostrar al público determinados aspectos que acontecen a su alrededor o que tengan relación a nivel histórico.
Por ello, la pintora mexicana Mayra Lagunes (Veracruz, 1977), se adentra en un terreno que conoce perfectamente, ya que desde sus inicios - en su país de origen-, hasta la actualidad - en Barcelona, ciudad donde reside-, se preocupa por todo aquello que le causa un interés inmediato para plasmarlo posteriormente en sus obras.

La evolución de Mayra Lagunes respecto a su manera de entender la pintura es evidente, principalmente por el afán demostrado en resaltar diferentes situaciones que le son próximas y que para el espectador en un primer término pueden parecerle insignificantes, pero en cambio para ella sí que son importantes, creando una atmosfera muy peculiar que se extiende a lo largo de su obra, aunque siempre de manera meditada y reflexiva.

Para aproximarse a la pintura de Mayra Lagunes creo que es necesario conocer cuáles son sus antecedentes artísticos, sobre todo si queremos profundizar en ella, ya que aún siendo una artista de marcado acento vanguardista, es esencial que nos acerquemos a sus orígenes, pues no debemos obviar que procede de un país americano cuyo contexto cultural es bien diferente al nuestro, o sea el mediterráneo.

Hace muy poco tiempo que conozco su trabajo –viene exponiendo de manera individual y periódica desde el año 2007-, ya que solamente lleva tres años mostrando su trabajo en Barcelona, pero es suficiente para que le prestemos la debida atención. Su obra se mueve en torno a la figuración y la abstracción, aunque cada vez más se va decantando por esta última.

En un primer momento, cuando contemplé su primera exposición, me sorprendió gratamente – a pesar de que antes ya había visto algunas obras con motivo de haber ganado el Premio de Pintura “Art Jove de Sants” de Barcelona-, pues creía, o más bien intuía, que su origen americano, teniendo en cuenta que la pintura muralista mexicana, con Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco al frente, tenía un considerable peso específico en la cultura de ese país, se vería reflejado en sus obras. Pero en cambio no fue así, sino que los referentes provenían de más lejos, concretamente del arte precolombino. Los personajes que aparecían en la exposición -todos ellos provenientes de la serie “La espera”- se asemejaban a las esculturas que se exhiben de manera permanente en el Museo de Arte Precolombino de Barcelona.

Su formación académica –es licenciada en Artes Plásticas en su país natal-, y su experiencia profesional – se ha dedicado plenamente a la docencia en diversos talleres y academias de arte mejicanos-, le han permitido desarrollar un trabajo de investigación muy importante, principalmente porque ha indagado y experimentado en el campo del dibujo, de cuya técnica es una excelente representante. Los dibujos que me mostró cuando tuve la oportunidad de visitar su estudio, son un fiel reflejo de su dominio en esta difícil técnica. Lástima que muchos de los dibujos de sus primeros años desaparecieran en un accidente y solamente conserva unos pocos, aunque al menos sirven para que tengamos una idea de su valía.

La mayoría de los dibujos son del natural, en el que el cuerpo humano, principalmente el de la mujer, adquiere notoriedad. Son cuerpos en permanente movimiento, situados conceptualmente en el ámbito expresionista. También el retrato y el autorretrato le han interesado, pero sin buscar la belleza clásica, si la entendemos como la belleza propia de los cánones griegos, sino que veo en ella cierta relación con el trabajo de Lucien Freud, al que le gustaba resaltar la fealdad de los cuerpos desnudos de diversos personajes, tanto si eran gruesos, delgados o viejos, pero que aportaban otro tipo de belleza como es la sensualidad, la naturalidad o la amistad.

Aunque no ha mostrado sus dibujos en exposiciones individuales, sí que son lo suficientemente importantes para que los tengamos en cuenta, ya que le sirven como pauta de trabajo en sus composiciones pictóricas, tanto figurativas como abstractas. La línea curva, a través del gesto, es la principal protagonista, tanto si aparece cromáticamente de manera simplificada, como si pertenece a un personaje en constante movimiento.

Ahora me centraré solamente en sus seis últimos años, que son los que a nivel creativo sobresalen, ya que anteriormente aún estaba en pleno proceso de aprendizaje y experimentación. En los tres primeros, que coincide con su época más figurativa, cuando aún vivía en México, aparecen rostros y figuras femeninas, principalmente autorretratos, a los que situaría en un marco entre surrealista y expresionista, pero más en la línea de Edvard Munch y Francis Bacon, que no de Marc Chagall.

Son obras llenas de dramatismo, que producen temor y angustia, más propias de una mente atormentada y preocupada por un entorno social complejo, tal como les sucedió a los artistas citados anteriormente, que no de una mente joven, sensible y abierta a todo tipo de experimentaciones vanguardistas, lo que demuestra, una vez más, que en el mundo del arte pueden coexistir todo tipo de manifestaciones creativas. En aquel período (2006-2008) empleaba el acrílico y el lápiz de cera sobre papel.

A partir del 2009 hasta la actualidad, cuando ya vive en Barcelona, produce las series “Enraizados en ceniza”, “Enraizados en hielo”, “La espera” y “Simplificando intenciones”. En estas series ya se vislumbra a donde se dirige Mayra Lagunes, tal como se aprecia en la serie más reciente: “Simplificando intenciones”, en la que aparece un nuevo procedimiento pictórico, como es el asfalto sobre papel, ya que el óleo y esmalte sobre madera ya lo había utilizado en las anteriores series.

En estas series va alternando la figuración con la abstracción, aunque por lo que hemos visto, la artista se encamina hacia un expresionismo de tintes informalistas, tanto por la austeridad cromática –tonalidades neutras-, como por la fragmentación de los cuerpos que surgen en las composiciones, formándose arabescos y líneas sinuosas que siguen, de algún modo, el camino trazado de su época anterior.

A Mayra Lagunes le preocupa todo lo relacionado con el ser humano, tanto desde la óptica mitológica –la búsqueda de sus orígenes- como la real, o sea la más próxima a nosotros, en la que aparece la sexualidad, la amistad y la sensualidad. Ella misma manifiesta que desea “reducir la distancia entre lo real y lo absurdo, asentando sobre las ruinas de discursos rehenes de la ligereza del concepto”.

A modo de resumen, me atrevo a afirmar que en Mayra Lagunes tenemos a un sólido valor dentro del panorama artístico europeo, ya que sabe fusionar acertadamente las culturas de ambos continentes, consiguiendo unos óptimos resultados, tanto a nivel pictórico, como ideológico. De hecho, no es nada fácil reinterpretar la historia, tanto la propia como la ajena, aunque lo importante es saber representarla con dignidad y eficacia, siendo finalmente el público el que lo agradecerá.

Ramon Casalé
Asociación Internacional de Críticos de Arte
Barcelona, 2012

Marta Teixidó

SETBA ZONA D’ART también ofreció como exposición complementaria y dentro de la Semana de México, la muestra de Mayra Lagunes, Simplificando intenciones.

Singularidad, empuje y vanguardia por el concepto y material empleados: su propio cuerpo cubierto de pintura y embadurnando los lienzos, dando como resultado una obra insinuante y sugerente, llena de una extremada fuerza vital, que a la vez resulta inquietante y misteriosa, por las formas surgidas de este proceso creativo: expresión de emociones y sensaciones a través de una ungida dermis. El texto introductorio de la muestra es suficientemente explicito:

Los límites de la caricia del propio instinto,
la implacable condena de las metas impuestas,
el claroscuro del recuerdo, encerrado en cada peldaño del complejo laberinto
tejido con secas posibilidades y húmedas soledades
sembrado con las propias manos a lo largo del camino.

Marta Teixidó
CUADROS DE UNA EXPOSICIÓN
Barcelona, 2011